¿Cómo se usan las sílabas tonales?

Primero de todo, quiero aclarar que la obra de Edwin Gordon es extensa, y el autor explica su Teoría del aprendizaje musical de manera muy detallada y precisa, lo cual es imposible de hacer en un blog de estas características, donde lo que se pretende es hacer un resumen de sus ideas con tal de despertar interés en ellas entre los que aún no las conozcan bien. Con el tiempo, si puedo, iré escribiendo más detalles, pero de momento, espero que lo que resumo aquí sea de utilidad, aunque sólo sea un primer paso.

El motivo de emplear sílabas tonales en la educación musical es poder ayudar a los alumnos a desarrollar su oído musical (en este caso en particular, el elemento tonal) desde muy temprana edad sin necesidad de emplear conceptos teóricos (grados de la escala, tonos y semitonos, etc.). Cada sílaba corresponde a un grado de la escala de siete notas, y con los patrones formados por grupos de dos o tres sílabas de la misma función tonal vamos creando un “vocabulario musical” que el alumno luego puede reconocer dentro de la música que escucha e interpreta. Para este fin, según Gordon, siempre se debe cumplir lo siguiente:

  • las sílabas se deben escuchar y cantar dentro de un contexto tonal, o sea, con la referencia de un modo en concreto, con su nota de reposo.
  • se emplean siempre en pequeños grupos o patrones (normalmente de sólo dos o tres notas, aunque pueden llegar a tener 5).
  • todas las notas de un patrón deben pertenecer a la misma función tonal (tónica, dominante, etc.), aunque en algunos casos pueden incluir notas de paso, como por ejemplo las tres primeras notas de la escala.
  • siempre se utiliza el contraste como herramienta de aprendizaje: por ejemplo, contrastar un patrón de tónica con otro de dominante, o patrones de tónica en mayor con otros de tónica en menor, para que los alumnos puedan percibir la diferencia.
  • se utilizan de tres maneras: en grupo, individualmente junto con el profesor, e individualmente sin ayuda del profesor. En grupo, se presentan patrones nuevos y se repasan otros con el fin de ir manteniendo el contexto tonal. Periódicamente, el profesor señala a un alumno para que cante con él un patrón que ya haya cantado en grupo; si esto el alumno lo puede hacer bien, en otro momento el profesor le pedirá que repita el mismo patrón, esta vez sólo, sin ayuda (los tímidos lo pueden hacer, al principio, junto a otro alumno). De esta manera – y esta es una gran ventaja de MLT – el profesor controla el progreso de cada alumno; también sirve para mantener atentos a todos los alumnos, porque nunca saben cuándo el profesor les va señalar para cantar.
  • Se cantan los patrones dejando un breve silencio entre nota y nota – esto obliga a utilizar el oído musical, o sea, a pensar las notas y oírlas interiormente. Si no se hace esto, se cae en la mera imitación sin pensamiento musical.
  • Los alumnos no repiten el patrón inmediatamente, sino después de un breve silencio para respirar y escuchar interiormente el patrón, por la misma razón.
  • No se corrige al alumno. El profesor repite el patrón tal y como lo ha cantado el alumno y luego, sin ningún comentario, lo canta otra vez correctamente, y se pasa a otra cosa. Poco a poco el alumno se va dando cuenta de la diferencia y se corrige sólo.

NO se utilizan las sílabas tonales para solfear a la manera tradicional, sino para aprender a reconocer los diferentes patrones dentro de la música, primero de manera auditiva y, más tarde, en una partitura.

La clase de música NO se basa sólo en hacer ejercicios con patrones. Estos se incluyen como una actividad más, de muy corta duración (de 5 a 10 minutos, como máximo) dentro de la estructura normal de la clase.

Una de las ideas fundamentales de Music Learning Theory (MLT) es seguir un orden de aprendizaje. No respetar este orden puede afectar negativamente el desarrollo musical del alumno. Antes de empezar a trabajar con las sílabas tonales hay que asegurar ciertas habilidades musicales previas, que son las que normalmente se desarrollarían en la etapa de 0 a 3 años. Algunos de  los alumnos que comienzan su formación con más edad han podido adquirir estas habilidades de su entorno (si este ha sido musical); otros, sin embargo, no las habrán adquirido, y el primer paso es averiguar en qué punto está cada alumno. Una de las contribuciones más importantes de Gordon ha sido la publicación de nuevas pruebas de aptitud que miden en qué punto de desarrollo está el oído musical del alumno, al margen de sus conocimientos musicales.

Si no tenemos acceso a estas pruebas, o si no nos interesa utilizarlas, para poder empezar con las sílabas tonales debemos al menos hacernos una idea de si un alumno es capaz o no de imitar patrones sencillos con la voz (sin usar sílabas tonales) con una fidelidad aceptable (esto irá mejorando). Si no puede, habrá que ayudarle a adquirir primero esta habilidad, siguiendo los pasos que especifica Gordon (esto será tema de otra futura entrada). Como aquí se trata de hablar sobre el uso de las sílabas tonales, supondremos que los alumnos han llegado a este punto…

Los primeros pasos: sin sílabas tonales 

Lo fundamental: el primer paso siempre es únicamente auditivo y oral  y sin sílabas tonales; también, por supuesto, sin explicaciones teóricas.

Para que empiecen a utilizar su oído musical, un buen comienzo es hacer que los alumnos escuchen un patrón, sin sílabas, para luego cantar sólo la primera nota. Gordon señala la diferencia entre cantar imitando y cantar usando el oído musical. Esto último requiere escuchar interiormente la nota que queremos; en cambio, imitar notas inmediatamente después de oírlas no necesariamente requiere recurrir al oído musical. Este ejercicio obliga al alumno a utilizar su oído musical en vez de imitar la última nota que oye.

El primer paso en el desarrollo del oído tonal es despertar la consciencia de la nota de reposo, o la tónica. Durante el proceso, no debemos olvidar su relación con el movimiento del cuerpo, por ejemplo en el contraste entre movimiento libre y fluido y el reposo.

Esta consciencia de la nota de reposo se logra cantando pequeñas melodías sin letra (para no distraer de la música) en modos y tonalidades diversos mientras los alumnos se mueven libremente de manera fluida, dejando de moverse al sentir la nota de reposo (tónica) al final de la melodía. El siguiente paso sería que, cuando la oigan, dejen de moverse y canten esta nota final sin darle ningún nombre, usando cualquier sílaba neutra como bum, ba, etc. (Nota: para ver vídeos de esta actividad, ver esta otra entrada).

Siguiente paso: sílabas tonales

Al comenzar a usar sílabas tonales se puede elegir utilizar el sistema del Do movible, en cuyo caso las sílabas tonales serían Do, re, mi… y los nombres de las notas pasarían a ser letras, como en el sistema inglés o germánico. Para los que no se encuentren cómodos con el sistema del Do movible se puede elegir seguir usando el Do fijo (no cambiar los nombres de las notas) y utilizar las sílabas tonales alternativas, que son: To Ke Ni Sa Lo Na Ti. To es la tónica en mayor; Na es la tónica en menor. La sensible en menor es Le (para poder contrastar mejor estos dos modos y asentar el concepto de la dominante, se utiliza la escala menor armónica). Un patrón de tónica en mayor será cualquier combinación de To Ni Lo (ocasionalmente se pueden usar patrones con notas de paso, como To Ke Ni, si se mantienen en la misma función tonal). Un patrón de tónica en menor sería cualquier combinación de Na To Ni. La dominante en mayor sería cualquier combinación de LoTi Ke Sa, y en menor sería cualquier combinación de Ni LeTi Ke. Se cantan en la tesitura que sea más cómoda para los alumnos (normalmente con niños pequeños va bien que la tónica sea la nota Re o Mi).

Las sílabas se van introduciendo poco a poco, según los conceptos que los alumnos tienen que ir asimilando. Únicamente cuando el alumno puede distinguir la nota de reposo y cantarla pasa a cantar la tónica con su sílaba correspondiente, imitando al profesor: si es la tónica en mayor, cantará “To”, y cuando es la tónica en menor cantará “Na”. Todo esto se puede hacer en forma de juego, sin olvidar nunca el movimiento – de ninguna manera tienen que ser ejercicios tediosos. Después, pueden intentar cantar “To” o “Na” según el patrón que oigan – esto ya es un nivel más alto de aprendizaje que explicaré más adelante.

El siguiente paso será poco a poco poner los “nombres” a los patrones que han ido cantando, o sea, en vez de usar sílabas neutras sin significado, cantarán los patrones con sus sílabas tonales correspondientes. Primero contrastarán las sílabas de la función de tónica en mayor y menor (to-ni-lo/na-to-ni), y aprenderán que cuando la nota de reposo es “To” se llama “mayor”, y cuando es “Na”, se llama “menor”. Luego harán lo mismo con la función de dominante, primero contrastando las fundamentales To/Lo (mayor) y Na/Ni (menor) y luego contrastando todas las notas de tónica y dominante en mayor (to-ni-lo / lo-ti-ke-sa), y lo mismo en menor (na-to-ni / ni-le-ti-ke).

Sílabas tonales en mayor (tónica Do)

Sílabas tonales en mayor (con Do como tónica)

Sílabas tonales en menor (con La como tónica)

Sílabas tonales en menor (con La como tónica)

Este proceso no se debe hacer con prisas – normalmente durante el primer año sólo se trabajará tónica y dominante, primero auditivamente y posteriormente asignando nombres  – sílabas, modos y funciones. Una vez hayan asimilado una variedad de patrones de tónica y dominante en mayor y menor, se introduce la subdominante. Y durante todo este tiempo, en otros momentos de la clase, se cantan y tocan canciones en otros modos: dórico, mixolidio, etc., para que los alumnos se vayan familiarizando con ellos y puedan de esta manera distinguir mejor las características del los modos mayor y menor. Esto obedece a la máxima a la cual Gordon da mucha importancia: sólo comprendemos lo que es algo mediante la comparación con lo que no es.

No todo es imitación: cuando ya conocen varios patrones el profesor puede pedir a los alumnos que inventen otros del mismo tipo. Pueden crear un ritmo sencillo e interpretarlo con diferentes patrones (en este caso empleando sílabas neutrales – ni tonales ni rítmicas), llegando a crear sus propias músicas combinando patrones de tónica y dominante; a la vez se pueden trabajar otros conceptos musicales cambiando la manera de interpretar estas pequeñas creaciones. Unos pueden interpretar estos sencillos patrones melódicos mientras otros canten o toquen las fundamentales de la función correspondiente, o creando acompañamientos con las funciones tonales. Las posibilidades creativas son enormes, y es una de las razones por las cuales MLT es tan atractiva como herramienta educativa.

La secuencia de aprendizaje

Lo que es sumamente importante en todo este proceso es recordar los diferentes niveles de aprendizaje que explica Gordon en sus libros. Los patrones tonales se pueden buscar en una canción o pieza conocida, o en una pieza que se vaya a aprender si es clase de instrumento, o se pueden trabajar, en cambio, de manera muy ordenada y secuenciada utilizando el libro de patrones tonales de Gordon. Sea como sea, hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Los alumnos deben haber cantado una variedad de canciones en los modos que se vayan a trabajar con patrones.
  • Si no pueden distinguir la nota de reposo en estas canciones, no se puede esperar que canten patrones tonales.
  • Así mismo, no se puede esperar que identifiquen patrones en una canción antes de haber trabajado por separado estos patrones.

También hay que seguir siempre el mismo orden en la presentación de nuevos conceptos:

  1. Entrar en contacto con el concepto mediante una variedad de canciones.
  2. Trabajar el concepto de manera oral y auditivo con sílabas neutras.
  3. Asociación verbal: ponerle nombre al concepto, sea con una palabra (mayor o menor, por ejemplo) o con sílabas tonales. Sólo se pone nombre a los conceptos que ya son familiares a un nivel oral/auditivo.

Este proceso pertenece a uno de los dos tipos de aprendizaje identificados por Gordon, el cual llama aprendizaje por discriminación. El otro tipo de aprendizaje lo llama aprendizaje por inferencia. En el primer tipo los alumnos aprenden a distinguir conceptos mediante la imitación, primero a nivel oral/auditivo, después a nivel verbal y finalmente a nivel simbólico, que sería cuando los alumnos empiezan a reconocer los patrones en forma escrita. En el aprendizaje por inferencia los alumnos aprenden sin darse cuenta, mediante la generalización de reglas que el cerebro percibe.

El profesor no puede intervenir en este segundo proceso, no puede “enseñar” nada, sólo puede ayudar a los alumnos a distinguir auditivamente e interpretar oralmente los distintos conceptos y luego darles la oportunidad de hacer sus propias inferencias. Por ejemplo, una vez distingan y canten bien diferentes patrones de tónica y dominante, que intenten reconocer el modo de una serie de dos o tres patrones cantados con sílabas neutras; esto les obliga a “entender” los patrones. O, que el profesor cante un patrón con sílabas neutras que el alumno repite con sus sílabas correspondientes. En estas actividades los alumnos están haciendo una síntesis de lo que han aprendido (Gordon lo llama síntesis parcial, al estar trabajando sólo el elemento tonal). Cuando esto lo pueden hacer con patrones familiares, luego pasan a poder generalizar, o sea, reconocer patrones tanto familiares como no familiares en música no familiar.

Este segundo nivel de aprendizaje es el que permite la creatividad y la improvisación con los patrones. Gordon recomienda alternar frecuentemente los dos tipos ya que el segundo (improvisar y crear) refuerza el primero. Lo que no conviene hacer es obligar a un alumno a saltar pasos, como por ejemplo exigirle que improvise patrones con sílabas tonales si antes no lo ha hecho sin sílabas. O que reconozca el modo de una pieza no familiar si no lo ha hecho antes con una ya conocida, o que distinga las funciones de patrones no familiares sin haber sido capaz de hacer una actividad de síntesis parcial con los conocidos.

¿Qué se consigue trabajando con patrones tonales? 

Este es un resumen muy básico – dejando fuera muchos detalles importantes – de lo que es el trabajo con patrones empleando sílabas tonales. A nivel instrumental, se hace con el fin de que los alumnos puedan crear sus propios acompañamientos para melodías conocidas, crear sus propias melodías con acompañamiento, improvisar sobre una estructura tonal dada, crear variaciones de melodías, transportar piezas sin ninguna dificultad y con conocimiento de su estructura armónica, memorizar piezas muy fácilmente, entender musicalmente una partitura y “escucharla” interiormente sin necesidad de tocarla, entender la estructura armónica de una pieza, lo cual facilita su lectura y aprendizaje, etc., etc…..

El trabajo con sílabas tonales junto con un trabajo similar con sílabas rítmicas permite comprender la esencia de la música desde los inicios de la educación musical, y permite formar tanto músicos profesionales completos como aficionados capaces de evolucionar solos en la dirección que ellos elijan.

Os animo a comentar y a hacer preguntas sobre la información que doy aquí – me ayudarán a saber cuáles puntos necesitan más o mejor explicación. Espero que, de momento, este resumen os despierta la curiosidad por saber más sobre MLT el interés en probar las sílabas tonales (sean las que explico en este blog o las del Do movible) para desarrollar el oído verdaderamente musical de vuestros alumnos (¡y vuestro también!).