MLT: ¿para qué?

La gran pregunta: ¿para qué liarse con una nueva metodología? Hasta el momento, no parece haber una falta de músicos, y la gran mayoría de estos no han aprendido con Music Learning Theory. Todos nosotros hemos aprendido música sin MLT y no nos ha ido tan mal. Muchos alumnos nuestros han hecho carreras en la música sin enseñarles con MLT. ¿Para qué enredarse con algo nuevo?

Es legítima la pregunta. Para “complicarnos la vida” con una metodología nueva, tenemos que habernos percatado de alguna carencia que deseamos mejorar y ver algún beneficio en los cambios que se nos proponen. Si no, no hay porqué cambiar nada.

Creo que podemos encontrar la respuesta si nos hacemos unas cuantas preguntas como, por ejemplo, las siguientes:

  • ¿Qué cualidades hay que buscar en un músico completo? Posibles respuestas: dominio del instrumento; tener aquello que llamamos musicalidad; sentido del ritmo; buen oido; saber interpretar una partitura correctamente sin problemas rítmicos ni errores de notas (¿añadirías poderla “escuchar” sin tenerla que tocar?); saber improvisar en diferentes tonalidades y estilos; saber acompañar o añadir un bajo a una melodía; ser capàz de componer música (sin exigir que sea un gran compositor)…
  • ¿Te consideras un música completo, posees todas estas habilidades? Si la respuesta es sí, ¿cómo lo conseguiste? ¿Por tu talento natural o tus profesores te enseñaron muy bien? ¿A qué edad conseguiste entender lo suficiente como para poder hacer todo eso: ya tenías una cierta idea cuando llevabas unos pocos años estudiando, o tardaste bastante? ¿Sabes transmitir a tus alumnos lo que sabes hacer, o más bien te cuesta conseguir que lo entiendan? En cambio, si no te consideras un música completo, ¿porqué no? ¿Por falta de talento? ¿Porqué tus profesores no te enseñaron bien? ¿Porque dejaste los estudios antes de adquirir todas esas habilidades?
  • Tus colegas, otros músicos, ¿són todos música completos? ¿O más bien, algunos saben improvisar pero no leen bien, otros leen muy bien pero no improvisan ni saben acompañar, otros dominan el instrumento pero no llevan bien el ritmo, etc., etc.? Si es así, ¿te has preguntado porqué? ¿Se explica únicamente por diferencias de talento? ¿O es que les puede haber faltado algo en su aprendizaje musical?
  • Ahora piensa en tus alumnos y en las habilidades que les estás enseñando. ¿Saben hacer lo que hace un músico completo, aunque sea “en pequeño”? Si no pueden todavía, ¿cuando lo van a poder hacer? ¿Tendrán que estudiar muchos años contigo antes de poder comprender lo suficiente como para saber improvisar con criterio musical o escribir su propia música? ¿Cuántos años tendrán que estudiar antes de que una partitura les “suene”?
  • ¿Cuándo dirías que es el mejor momento para adquirir habilidad en algo como la música? Por ejemplo, ¿es mejor dejar para más tarde aprender a dominar de oído el instrumento? ¿Es más útil dejar para la madurez la comprensión del ritmo y las relaciones tonales? ¿O es mejor adquirir estas habilidades de niño?¿O, al final, realmente no consideras necesarias estas habilidades en un músico completo?
  • Vuelve a pensar en tus alumnos y en lo que quieres para ellos. Cuando dejen tus clases ¿quieres que tengan “en pequeño” todo lo que necesitan para ser músicos completos, junto con la capacidad para seguir desarrollándose? ¿Tal como les enseñas ahora, les estás preparando para funcionar como “pequeños músicos completos”? ¿O no te importa?
  • ¿Te da igual todo esto y sólo quieres cobrar por las clases que das? ¿De verdad? Me cuesta creerlo.

Echando la vista para atrás, vemos que las Invenciones de J.S. Bach no eran sólo para enseñar a sus hijos a tocar y a leer una partitura, sino para enseñarles a componer, que era algo que cualquier músico, incluso aficionado, aprendía. Se sabe que tanto Mozart como Beethoven improvisaban para el deleite de los oyentes. Sí, eran prodigios. Pero puede que no sea tanto por prodigios sino por el hecho de que todos los niños atraidos por la música (si tienen un instrumento a mano) suelen aprender a dominar su instrumento antes de aprender a leer una partitura. Aprenden de forma natural antes de empezar clases formales de música. La clave es que, hasta un cierto punto en la historia de Europa, toda la gente aprendía música de forma natural: primero, escuchaban mucha música a su alrededor, luego imitaban, luego aprendían de oído los trucos para ir combinando las notas de manera estructurada y musical, luego alguien les enseñaba cómo se escribía aquello que ya sabían hacer, y al final, si tenían el privilegio, estudiaban armonía y teoría musical. Hasta que, en el siglo XIX, se empezó a enseñar de otra manera, a crear instrumentistas especializados en tocar en una orquesta siguiendo una partitura y las órdenes de un director, y también señoritas que podían entretener a los invitados tocando las partituras favoritas del momento. Empezaron los métodos de enseñanza basados en la escritura musical desde el primer día, descuidando totalmente los demás aspectos. En muchos países se puso de moda dar prioridad al oído absoluto y a la habilidad de identificar notas fuera de contexto, como si fuera la marca de distinción de un verdadero músico. Se creó un modelo de músico muy diferente de lo que había habido hasta entonces. Y así siguió hasta nuestros días, con la excepción de los músicos de jazz, música popular y música tradicional. Estos, sin embargo, solían descuidar los aspectos que los músicos “clásicos” fomentaban: la habilidad de leer una partitura o la profundización en la tècnica del instrumento al servicio de la expresión musical. Así, unos saben algunas cosas, otros saben otras, y sólo unos pocos privilegiados son músicos completos.

De esta manera hemos aprendido a considerar que hemos aprendido música si sabemos leer una partitura con nuestro instrumento, dejando la improvisación y creatividad musical para los del jazz y música popular o para los que hacen una larga carrera musical para dedicarse a la composición. Hemos olvidado que no tiene porqué ser así. Cualquier persona puede comprender los conceptos básicos de la música de manera auditiva y aplicar estos conceptos a su instrumento desde el primer día. Sabiendo hacer esto, aprender a entender una partitura es mucho más fácil y, además, la partitura se vuelve tan comprensible como cuando leemos un texto, donde las palabras nos “hablan”.

MLT no es, realmente, una nueva metodología. Es volver a la manera natural de aprender música, utilizando algunas herramientas que facilitan la tarea (las sílabas rítmicas y tonales).

Si después de contestar las preguntas de arriba te has dado cuenta que quizás sí podrías darles algo más a tus alumnos, que aunque no llegaste a ser el músico completo que a lo mejor desearías ser, puedes ayudar a tus alumnos a empezar bien su camino y saber que te van a agradecer todo lo que les has enseñado porque lo van a usar cada día en su periplo por la música. De paso incluso puede que descubras cosas que te abren nuevas posibilidades para tu propio disfrute de la música.

Y si eres de aquellos músicos completos que los demás querríamos ser, quizás te interesaría saber que MLT te pone muy fácil conseguir que tus alumnos aprendan a hacer lo que tu les quieres enseñar, sin que se pierdan cuando les explicas cosas, sin que te miren de esa manera que te dice que no, que no lo entienden.

¿Para qué liarse? Pues para eso, para volver a formar músicos completos aunque sea a pequeña escala. Para saber que lo que les enseñas a tus alumnos realmente les va a ser útil, que van a poder usarlo para seguir creciendo en la música años después de haber dejado las clase de música. Que el instrumento no se va a quedar aparcado y olvidado porque les va a servir para crear, porque van a sentir que lo que saben de música les sirve para hacer lo que quieren, sea formar un grupo con amigos, sea encerrarse con su instrumento a experimentar, sea dedicarse al tipo de música que más les atraiga. Para sentir que vales para mucho más que cobrar unas horas sentado al lado de tus alumnos mientras sus padres hacen recados.

 

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