Todos sabemos música

Somos animales musicales. Después de años de discusión científica sobre para qué sirve la música y porqué no se ha perdido (para un amante de la música la respuesta es obvia, pero para los científicos ha sido durante mucho tiempo un enigma), últimamente las investigaciones apuntan a que sabemos música porque la necesitamos para muchas cosas, como para el desarrollo del lenguaje, la optimización de los circuitos neuronales, para crear cohesión social y muchas otras cosas. Son buenas noticias para la música, aunque es una pena que sea por razones ajenas a ella que se la empiece a valorar como algo útil y necesario.

Cada vez está más claro: existen ya numerosas investigaciones con recién nacidos que demuestran que ya venimos al mundo con la capacidad básica de entender la música, eso es, de diferenciar ritmos, distinguir notas y captar las emociones presentes en ella: ya con 7 meses podemos seguir dos notas simultáneas, y las investigaciones siguen en marcha con bebés de 3 meses. Han encontrado, incluso, que los bebés de padres del mundo occidental son más capaces que los adultos de detectar pequeños cambios en ritmos complejos de otras culturas. Los recién nacidos son capaces de reconocer una canción con un tempo diferente. También reconocen disonancias. Son capaces de detectar notas que han sido cambiadas en una melodía que conocen. Un dato interesante: en niños de 4 años, aunque ellos no señalen conscientemente un acorde “equivocado” en una fragmento musical ¡su cerebro sí que lo detecta!

Todos somos diferentes y tenemos talentos diferentes – unos nacen con más potencial musical que otros. Pero todos (si no sufrimos de amusia, una condición muy rara) tenemos la capacidad de expresar-nos a través de la música. Sólo nos hace falta desarrollarla, escuchando y participando en la música de nuestro entorno, de la misma manera que todos necesitamos que nos hablen para aprender a hablar.

Edwin Gordon, con su Music Learning Theory (teoría del aprendizaje musical), explica de forma muy detallada  los pasos instintivos que seguimos todos para aprender música – suponiendo que haya música en nuestro entorno. Si no la hay, el cerebro poco a poco va descartando aquellas capacidades con que nacimos y perdemos la maravillosa facilidad que teníamos al nacer. Por eso Gordon da tanta importancia a los primeros tres años de vida en el desarrollo musical de los niños, y explica qué podemos hacer para facilitar este desarrollo.

Para saber más sobre cómo desarrollar la capacidad musical, entrenar el oído musical en sus varias vertientes, mediante el movimiento, las sílabas tonales y rítmicas y la creatividad clica en estos enlaces o consulta las diferentes categorías de este blog. ¡Y no dudes en dejar comentarios y preguntas!

 

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