¿Cómo se utilizan las sílabas rítmicas?

En esta entrada explicaré más detalladamente cómo se enseñan los diferentes conceptos rítmicos mediante las sílabas rítmicas que propone Edwin Gordon. Antes de seguir, recomiendo la previa lectura de mi entrada sobre el tema de las sílabas rítmicas (aquí), donde explico cuáles son las sílabas y para qué se utilizan.

Antes de introducir las sílabas rítmicas en una clase hay un trabajo previo que será más o menos extenso dependiendo de la edad y el grado de preparación musical del alumno. Este trabajo previo corresponde a la fase auditiva de la secuencia de aprendizaje musical descrita por Gordon y comienza con el movimiento fluido, que en principio no parece guardar relación con el ritmo pero que en realidad es su base. Para más información sobre esta fase, recomiendo la lectura de la entrada dedicada al movimiento en la educación musical.

Cuando el alumno es capaz de coordinar sus movimientos y su respiración con el pulso de la música al cantar, ya se puede empezar a trabajar los patrones rítmicos. (Nota: en la educación temprana también se emplean los patrones rítmicos, siempre con sílabas neutras y sin pretender que el alumno repita el patrón sino con el propósito de exponerle a una amplia gama de ritmos de todo tipo; pasada esta etapa de “pre-audiation“, los patrones ya se usan con la intención de que el alumno los imite.) Si es una clase de instrumento, las siguientes actividades rítmicas se pueden hacer también con el instrumento, aplicándolas al aprendizaje de piezas y actividades de creatividad (recordando siempre que es importante hacerlas primero con la voz y con movimiento).

En la primera etapa de esta nueva fase se siguien usando solo sílabas neutras – esto es, cualquier sílaba que vaya bien para este propósito; Gordon recomienda “ba”, pero según el idioma puede ir mejor otra distinta. El profesor (o profesora – espero que esto se sobreentienda) recita un patrón que dure cuatro macropulsos, no mecánicamente sino con inflexiones marcádamente expresivas como cuando conversamos – incluso exagerando bastante. Esto ayuda a sentir la musicalidad y el fluir del ritmo. Los alumnos se balancean siguiendo el macropulso (para esto ayuda levantar ligeramente el talón y doblar un poco la rodilla, alternando los pies). Luego se añaden los micropulsos, golpeando suavemente con las puntas de los dedos en las piernas o en el pecho.

Los primeros patrones serán de dos o cuatro macro y micropulsos en mètrica binaria, los cuales los alumnos imitarán con la voz – a veces juntos, a veces individualmente con el profesor, y finalmente solos. Durante la actividad se mantiene el pulso, sin paradas para pensar ritmos o hablar. Otra actividad sería que respondan con un patrón distinto (sin insistir en que sea “correcto”). Se pueden usar otras funciones rítmicas para introducir variedad – los alumnos seguramente lo harán sin que nadie se lo pida, es lo natural, pero mientras tanto el profesor está atento sobretodo a si pueden o no imitar correctamente los patrones de macro y micropulso.

Otro día se hace lo mismo pero con métrica ternaria, siempre usando sílabas neutras, hasta que la mayoría de los alumnos (si es un grupo) imiten con facilidad los patrones en cuestión y se muevan con naturalidad con los macropulsos.

Este momento será el de introducir las sílabas rítmicas. Es la transición de la fase auditiva a la etapa de asociación verbal descrita por Gordon, cuando las sensaciones que el alumno ha llegado a reconocer mediante el movimiento (macropulso y micropulso) y a reproducir con su voz y el instrumento ahora reciben un nombre que las clasifica. Habrá alumnos que, pudiendo imitar los patrones, todavía no coordinan bien el cuerpo con el macropulso – estos necesitarán más trabajo de movimiento; no quiere decir que no puedan seguir con el trabajo de sílabas rítmicas, pero se insistirá más en lo básico hasta que conecten el macropulso con el movimiento del cuerpo, que es la única manera de realmente comprenderlo.

Es importante recordar que las actividades que explico a continuación no deben ocupar más de 5 o máximo 10 minutos de las clase. Si nos pasamos, nos arriesgamos a que se vuelvan mecánicas y cansinas –  los niños necesitan cambios frecuentes de actividad. Si un día un alumno no acaba de asimilar un concepto, no importa: se hace lo que se puede y otro día se avanzará un poco más. Eso sí, los conceptos que van asimilando los estarán usando constantemente en las otras actividades de la clase.

Las  sílabas rítmicas se emplean sin cantar pero manteniendo las inflexiones expresivas de la voz, igual que con las sílabas neutras. Siempre se utilizan dentro de un contexto, la métrica, la cual siempre se establece primero. Al usarlas, el movimiento corporal está siempre presente (luego, al tocar, este movimiento se interioriza).

El primer paso es ponerle el nombre “DU” al pulso que el alumno siente en los pies al balancearse suavemente de un lado a otro (esta sílaba se mantiene igual en métrica binaria i ternaria). Se le enseña que cuando siente el DU, está sintiendo el macropulso, y coincide con el movimiento de los pies: ahora uno, ahora el otro. Al dividir este pulso en dos, se le da el nombre “DE” al pulso intermedio que siente entre un DU y el siguente (el otro pie). Al marcar los dos micropulsos con las manos, un golpe coincide con el DU y el otro con el DE. Se le enseña que estos son micropulsos, y como en este caso cada DU tiene dos micropulsos, se llama métrica binaria (como esta palabra les puede resultar extraña, les hago ver que bicicleta se dice así porque una bici tiene dos ruedas: bi  – ciclo, o sea, dos círculos o ruedas – esto les suele ayudar a recordar la palabra binaria). Se juega a que los alumnos digan si el profesor está haciendo macro o micropulsos y se les explica que la métrica nos dice cómo van agrupados los micropulsos, que si en grupos de dos o de tres o una combinació de los dos (suelo hacer que mantengan una lista de las palabras que van aprendiendo – a todos les gusta ver como se va alargando la lista conforme van aprendiendo más conceptos).

A partir de aquí se imitan los mismos patrones de macro y micropulsos que se han hecho con sílabas neutras, pero esta vez con las sílabas rítmicas. Cuando llegan a imitar con facilidad, se pasa a recitar patrones familiares con sílabas neutras a ver si el alumno los puede repetir usando las sílabas rítmicas correctas. Finalmente se llega a tener una “conversación” usando patrones con sílabas rítmicas, lo que será la prueba de que el alumno ya ha incorporado a su vocabulario musical el concepto de macro y micropulso en métrica binaria, junto con sus sílabas “DU” y “DU-DE” .

Si en cualquiera de estas actividades el alumno tiene dificultades, no se le corrige sino que se repiten pasos anteriores con naturalidad y sin explicaciones. Ya asimilará el concepto cuando sea su momento.

Al pasar a hacer los patrones con el instrumento, se le pide al alumno que recita el patrón y que lo toque a la vez (si el instrumento lo permite – si es con un instrumento de viento, se recita el patrón antes de tocarlo). Otra actividad – que se encuentra un escalón más arriba de la imitación al exigir la comprensión – sería tocar un patrón y luego recitarlo con las sílabas correspondientes. Hacer patrones con el instrumento permite trabajar otros aspectos a la vez – notas nuevas, articulación, crear pequeñas melodias con los patrones rítmicos, etc.

No he incluido ejemplos de notación porque las sílabas rítmicas no se corresponden con ninguna figura rítmica escrita en concreto sino con funciones rítmicas que, según el caso, se pueden escribir de una manera u otra. Para entendernos, el patrón rítmico DU DUDE podría escribirse como una negra y dos corcheas pero también, dependiendo de la indicación del compás, como una blanca y dos negras o hasta como una redonda y dos blancas. Frecuentemente, al estudiar una pieza, se empieza considerando la negra como el macropulso y luego  que este sea la blanca (equivalente a pensar en 4/4 y luego en 2/2, por ejemplo). En esta etapa inical, la manera de escribir un patrón no nos interesa, igual que cuando un bebé está aprendiendo sus primeras palabras no nos interesa enseñarle cómo se escriben esas palabras. Lo que interesa en este momento es que los alumnos asimilen los conceptos rítmicos intuitivamente y que luego pongan nombre a estos conceptos.

De igual forma se introducen las sílabas de la métrica ternaria. DU sigui siendo el macropulso; ahora los alumnos si fijan en si el espacio de tiempo desde un DU al siguiente se divide en dos o en tres micropulsos. Si se divide en tres, el segundo y el tercero tienen sus propios nombres: primero viene el DU (el macropulso), luego DA y DI. Se sigue el mismo proceso que con la métrica binaria, primero imitando patrones de macro y micropulsos, a veces todos los alumnos juntos, a veces individualmente con el profesor, y finalmente solos; luego respondiendo a un patrón familiar de sílabas neutras con las sílabas rítmicas correspondientes; y finalmente “conversando” con patrones ternarios de macro y micro pulso utilizando sílabas rítmicas.

Se sigue el mismo proceso para cada nueva función tonal. La siguiente funciòn a introducir será la división, cuya sílaba es TA y que se usa tanto en métrica binaria como en ternaria (para entendernos, las divisiones se corresponderían con las semicorcheas en el caso de que en el patrón escrito la negra sea el macropulso; si en el patrón escrito el macropulso es la blanca, las divisiones serán las corcheas). Con el movimiento se establece la métrica, el macropulso y los micropulsos y se recita un patrón con divisiones, primero con sílabas neutras. Mediante el movimiento se dirige la atención de los alumnos al hecho de que ahora hay algunos micropulsos que se dividen en dos (entre cada golpe de micropulso con las manos se oyen unos pulsos más “pequeños”). Luego se repite el mismo patrón con sílabas rítmicas usando TA para las divisiones entre los micropulsos. Por ejemplo: DU DUDE DUTADETA DU (una manera de escribirlo sería una negra, dos corcheas, cuatro semicorcheas y una negra). Se hacen las mismas actividades que se han hecho anteriormente, hasta lograr la capacidad de aplicar el nuevo conocimiento con comprensión en situaciones nuevas.

Las sílabas presentadas hasta aquí son las sílabas rítmicas más usadas; existen algunas más para casos como tresillos (DUBABI), dosillos (DUBE) o el swing (hay diferentes maneras, yo suelo usar DUBI). Pero estas otras sílabas se suelen introducir más tarde, cuando están bien asimiladas las funciones principales. El orden de presentación que sugiere Gordon para as funciones principales es el siguiente:

  1. Macro-micropulso
  2. Divisiones
  3. Alargamientos (alargar una nota más allá del siguiente macro o micropulso; por ejemplo, notas con puntillo o ligadura de tiempo)
  4. Silencios
  5. Anacrusa
  6. Síncopa (se puede considerar un caso especial de alargamiento)

En cada caso se presenta el concepto nuevo con sílabas neutras hasta que quede claro de qué concepto se trata; luego se le da nombre al concepto y se pasa a hacer patrones con sílabas rítmicas. Cuando los alumnos ya conocen varias funciones, se puede jugar a que digan cuál funció sale en un patrón (si tiene divisiones, si es de anacrusa, si tiene síncopa, etc., y cual es la métrica – todo de manera auditiva).

Hay varios libros que incluyen patrones rítmicos; es de gran ayuda tener las series de patrones a mano ya ordenadas según la secuencia recomendada por Gordon. La mayoría de estos libros vienen con CD: todos los libros de la serie Jump Right In; el método Music Moves For Piano de Marilyn Lowe; también el libro Developing Musicianship Through Improvisation de Azzara y Grunow. Dentro de la serie Jump right In está el Rhythm Register de Edwin Gordon, que tiene toda la secuencia de patrones rítmicos, clasificados no solo por funciones sino por nivel de dificultad (fácil, mediana y difícil) para poder atender las diferentes capacidades de los alumnos. El libro 1 no viene con CD, el libro 2, sí (los libros que vienen con CD es para que el alumno lo escuche en casa, no para usar en clase).

A medida que pueda, intentaré colgar algunos vídeos con mis alumnos trabajando patrones rítmicos. Hasta entonces, podéis mirar la web de Music Moves for Piano – allí encontraréis un vídeo muy útil que ha colgado Marilyn Lowe con una actividad de sílabas rítmicas en métrica ternaria.

En una próxima entrada hablaré sobre cómo dar el paso a la lectura rítmica mediante las sílabas rítmicas. Mientras tanto, no lo dudéis – dejad vuestras preguntas o comentarios, que para eso estamos.

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